El cuerpo humano
Incluso actividades sencillas, como andar, correr o lanzar una pelota, son procesos complejos que afectan a todo el cuerpo. Más allá de los movimientos cotidianos, el cuerpo humano puede realizar también esfuerzos atléticos extraordinarios.
Los huesos, los músculos, el cerebro y el corazón desempeñan un importante papel en las actividades deportivas. Se agrupan en cuatro sistemas principales que realizan funciones específicas.

El sistema motor se compone de los huesos, los músculos y las articulaciones. Todos ellos controlan los movimientos del cuerpo.
El sistema nervioso compuesto por el cerebro y la médula espinal, dirige el cuerpo durante la actividad deportiva. Recibe información a través de los sentidos, como la vista, el tacto o el oído. Gracias al sistema nervioso, un deportista puede calcular cuánta fuerza necesita para marcar un gol o encestar, por ejemplo.
El sistema circulatorio se compone de las arterias, las venas y el corazón, que bombea de 5 a 6 litros de sangre por minuto. Si uniéramos todos los vasos sanguíneos del cuerpo, formarían una línea tan larga ¡que podría dar unas diez vueltas a la Tierra!
El sistema respiratorio está compuesto básicamente por los pulmones izquierdo y derecho. La tarea del sistema respiratorio es llevar aire a los pulmones y eliminar el dióxido de carbono del cuerpo, que es el desecho producido por las células durante la respiración.
