Con las actividades físicas a nivel psicológico, se consigue un estado de relajación y bienestar. Esto se debe a que la actividad física aeróbica genera unas hormonas llamadas endorfinas que estimulan los centros de placer en el cerebro.
Estos ejercicios aeróbicos ayudan a eliminar la depresión y es la mejor y más rápida manera de elevar las endorfinas.
Estas son las responsables de las sensaciones de la satisfacción del cuerpo humano, combaten el malestar y disminuyen la sensación de dolor en algunas partes del cuerpo (hombro, rodilla) cuando se práctica ejercicio físico. Son las mismas hormonas que segregamos después de comer chocolate, besar a la persona amada, o de reír. Por eso son conocidas como las hormonas de la felicidad.
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